
La semana pasada comenzamos definiendo que son los superalimentos, a partir de esta, os iremos contando las características y propiedades de los más importantes así como la manera de incorporarlos a nuestras comidas.
La chlorella es una micro alga conocida además de por su alto valor nutritivo y desintoxicante, por ser la planta con la mayor concentración de clorofila del planeta. Se estima que 5 millones de personas toman chlorella todos los días. ¿Por qué?
Sencillamente porque la chlorella es una fuente rica en proteínas que contiene todos los aminoácidos esenciales, además de ser alta en antioxidantes, clorofila, beta-caroteno y fitonutrientes. La NASA ha elegido la chlorella para ser uno de los primeros alimentos cultivados en las estaciones espaciales y como elemento nutricional básico en la dieta de los astronautas. También es la número uno como suplemento nutricional tomado por los japoneses.
Es por todo ello que el alga chlorella es algo más que un alimento. Se compone de más de 60% de proteína biodisponible con ocho aminoácidos esenciales necesarios para construir las proteínas y el ADN, que son los que reparan los tejidos dañados y ayudan al sistema inmunitario para protegernos de bacterias y virus invasores. El factor de crecimiento o Chlorella CGF es una combinación de estos aminoácidos y promueve el crecimiento de las células del cuerpo y estimula la reparación celular.
Contiene también seis miembros de la vitamina del complejo B (1, 2, 3, 5, 6, 12) y también vitaminas A, C, E y K. Es muy alta en antioxidantes y excelente para la destrucción de los radicales libres.También contiene minerales como el calcio, manganeso, magnesio, fósforo y zinc, y yodo, ácido fólico y un alto porcentaje de hierro.
El alga chlorella al reforzar nuestro sistema inmunitario nos puede ayudar frente a la gripe, los resfriados, hongos como la cándida y muchas otras formas de invasión patógena.
La manera de incorporarlo a nuestras comidas es añadiendo una cucharadita de chorella cuando retiras la comida del fuego o del horno, nunca debe calentarse ya que pierde gran parte de sus nutrientes. También puede añadirse a zumos.