
Es originaria de los países Europeos de la Costa Mediterránea y fueron los árabes los que desarrollaron su cultivo. La podemos encontrar en los mercados durante todo el año, aunque su mejor momento es en los meses de invierno.
Su contenido en agua es realmente alto, en torno al 90 por ciento y tiene muy pocas calorías. Además es muy rica en sales minerales y en fibra. Así que es ideal en las dietas de adelgazamiento. Las vitaminas más destacables en su composición son la vitamina A y la C. También podemos encontrar alguno del tipo B. En cuanto a los minerales tenemos que hablar del calcio, magnesio, hierro, yodo, sodio y potasio.
Sus propiedades a pesar de ser mucho más activas cuando está sin cocinar son bastante variadas. Desde su efecto contra el estrés, la bajada de defensas, las infecciones respiratorias y los problemas cardiovasculares a sus beneficios en el crecimiento de los niños, del correcto funcionamiento del hígado, la visión o el sistema inmunológico. A esto hay que sumarle sus cualidades diuréticas y laxantes.
Las acelgas, como todas las verduras, apenas tienen calorías tratándose de un chorro de agua rico en vitaminas antioxidantes, minerales y fibra. Como todas las verduras de hoja verde, es muy rica en folatos, vitamina que mantiene en óptimas condiciones nuestras defensas, nos previene de la anemia e interviene en el desarrollo normal del feto y del niño.
Como mineral, cabe destacar el potasio en gran cantidad, magnesio, sodio, yodo, calcio y hierro. Sin embargo, el calcio y hierro que mejor se aprovechan en el organismo son los de origen animal, no siendo tan interesantes los que proceden de los vegetales. Recordad que la acelga hecha al vapor mantiene mejor su valor nutritivo, de manera que sugiero que se cocine al vapor en lugar de cocerla. Las acelgas presentan un caroteno que nos previene de la formación de cataratas y de las enfermedades cardiovasculares. Además, es una verdura de gran efecto depurativo y diurético debido a la gran cantidad de fibra y potasio que tiene.